
18 de Junio 2003
A favor del comercio electrónico
Una características de las ideologías totalitarias es la búsqueda de una utopía que supone una vuelta a un mítico pasado en el que todo era perfecto. Esto ya ocurre, de hecho sucede desde hace tiempo, en Internet. No resulta raro escuchar y leer que las empresas intentan monopolizar la Red para convertirla en un gran supermercado global. Hay quien incluso les acusa de haber transformado un vehículo de comunicación en una fuente de aislamiento, y para terminar con ello llegan a proponer un día sin Internet anual (eso sí, lo hacen a través de un site). Quienes defienden estas posturas sueñan con volver a una inexistente "edad dorada" de Internet donde todo era perfecto. Claro que según ellos era perfecto porque los malvados capitalistas todavía no habían mancillado el ciberespacio.
Cuando hablan de la vuelta de Internet a su sentido original se olvidan de muchas cosas. Obvian sus orígenes militares (ARPANET) y prefieren no acordarse de que, cuando se salió del ámbito de investigación castrense era una red académica que llegaba a muy pocas personas, algo muy alejado de esa Internet que dicen defender. Lo maravilloso de la Red es que se trata de un magnífico vehículo de comunicación que conecta a millones de personas de todo el mundo. Y lo curioso es que, desde que empieza a tener esa característica, ya están presentes las empresas. No se puede negar que algunas compañías hayan tratado, y de hecho siguen haciéndolo, de dominar el ciberespacio con prácticas cuando menos muy discutibles. Pero eso no debe ser excusa para querer expulsar a todas las empresas de Internet y declarar la guerra al comercio electrónico.
En Internet hay sitio para todos. Para quienes buscan ganar dinero (en muchos casos lo han perdido) y para quienes pretenden simplemente comunicar e intercambiar opiniones e ideas. Puede no gustar el cobro por contenidos, pero por cada sitio que los practica hay cientos de webs gratuitas. La Red es lo suficientemente grande como para alojar negocios (en los que se vendan productos, vienes o servicios), ideas, propaganda política o religiosa, entretenimiento y lo que quien se conecte quiera. Querer expulsar a unos u otros es simple totalitarismo, es negar la naturaleza de Internet: un no espacio de libertad donde cada uno tiene derecho a ofrecer y buscar lo que quiera.
Escrito por Antonio Jose Chinchetru a las: 18 de Junio 2003 a las 10:22 PM




