
16 de Marzo 2004
Peligro de un mayor intervencionismo
Antes y después de su aprobación critiqué constantemente la LSSI por su intervencionismo, que suponía un serio peligro de recorte de la libertad en la Red (algo que al final no ocurrió, por suerte apenas se aplicó. A pesar de su clara oposición a la norma durante el trámite parlamentario de la misma, el PSOE decidió no recurrirla ante el Tribunal Constitucional. Los socialistas prometieron cambiarla cuando llegaran al poder. Bien, ahora tienen la oportunidad.
Puede que cambien la LSSI, pero no se debe olvidar que eso no está contemplado en el desaparecido (del sitio web del PSOE) programa electoral socialista. Lo que sí contempla dicho programa es algo mucho más inquietante. En su apartado sobre la "Sociedad del Conocimiento" dice textualmente:
Configurar Internet como un espacio de libertad y seguridad, desarrollando medidas que hagan compatibles el derecho a la libertad de expresión con la defensa de los interese (sic.) de los más débiles y con el respeto a los derechos a la intimidad y a la privacidad y seguridad de las comunicaciones para todos.
Perfecto lo de "configurar Internet como un espacio de libertad y seguridad". Pero en cuanto se habla de "hacer compatible" el derecho a la libertad de expresión con "la defensa de los intereses de los más débiles" se debe temer lo peor. Cualquier medida en este terreno destinada a proteger los intereses de cualquier grupo supone un peligro de recorte de la libertad de expresión. Esperemos que se trate de un mero recurso para quedar bien y rellenar programa. En caso contrario, se producirá un mayor intervencionismo que se puede traducir en algún tipo de censura.
¿Quién define cuáles son los "intereses de los más débiles"? ¿Por qué ha de atentar la libertad de expresión contra los mismos?
Escrito por Antonio Jose Chinchetru a las: 16 de Marzo 2004 a las 10:03 AMGendarmes de Internet
La llegada del periodismo digital llevó a pensar que se reduciría la desinformación existente en países con política informativa intervencionista y a que el periodista sería más libre. Sin embargo, parece que habrá que seguir esperando para que esto ocurra. A los ejemplos de países como China, Pakistán o Cuba, sobre los que se podría alegar la falta de libertades, se unen Estados democráticos como Estados Unidos o los miembros de la Unión Europea, que tras los atentados del 11 de Septiembre se precipitaron a la aprobación de “medidas antiterroristas” que violaban la libertad de expresión de los usuarios de la Red, entre los que se encuentran los periodistas. Más sutiles que la encarcelación de ciberdisidentes que se llevan a cabo en países como Túnez o China, pero igualmente denunciadas por las organizaciones de defensa de la libertad de expresión.
Estados Unidos ha creado el programa “Carnivore” que, instalado en un proveedor de acceso, registra y almacena todos los datos intercambiados por sus usuarios. Así mismo, el “Linterna Mágica” permite descifrar los mensajes escritos con programas de criptografía. Tal y como señala Reporteros Sin Fronteras, estas medidas no solo cuestionan el principio de confidencialidad de los intercambios profesionales y privados y el del secreto de las fuentes de los periodistas, sino que también afectan a organizaciones de defensa de los derechos humanos que utilizan estos programas de cifrado, sobre todo, en los países sometidos a regímenes dictatoriales.
Ante las críticas recibidas, muchos países tuvieron que dar un paso atrás y limitar el alcance de estas leyes. La creciente amenaza terrorista y la necesidad de la seguridad no debe hacernos olvidar uno de los derechos fundamentales de los seres humanos y nuestra principal herramienta de trabajo como periodistas.





