1 de Junio 2004
Ros ha hablado, se acabó la tregua
Había decidido dar un periodo de tregua al actual Jefe de Internet en España hasta que empezara a actuar. Pero ya no puedo callarme, Francismo Ros ha mostrado su verdadero talante: intervencionismo anti-libertad de mercado basado en ese convencimiento que tienen muchos cargos públicos de que ellos saben mejor que la sociedad y los empresarios qué es bueno.
Ros ha explicado su visión del mercado de la telefonía en general y de la UMTS. Para él la solución a todos los problemas pasa por limitar el número de competidores. Dice que sólo debe haber dos o tres operadores integrales de telefonía (que ofrezcan tanto móvil como fijo) y tres de UMTS, que el cuarto tendrá que "especializarse". Se equivoca el Secretario de Estado de Telecomunicaciones. Los únicos que deben decidir sobre esa cuestión son los ciudadanos.
El número de operadores óptimo lo debe decidir el mercado, nunca el Estado. Han de ser los ciudadanos/consumidores los que premien y castiguen a las diferentes operadoras contratando o no su servicio. Lo contrario es proteger a las ya establecidas y castigar a los ciudadanos, que se ven privados de la aparición de potenciales nuevas ofertas que se ajusten mucho más a sus intereses o gustos.
Es un paso peligroso. El siguiente, basado también en el tamaño del mercado, podría ser decidir la cantidad de periódicos o radios on line que pueden funcionar en España (al fin y al cabo ya se hace con las televisiones y con las radios). Esto se traduciría en un sistema de concesiones similar al que funciona en los medios audiovisuales tradicionales.
El preestablecer desde el Estado el número de competidores que puede soportar un mercado es peligroso y prepotente. Nada demuestra que un alto cargo público disponga de todos los elementos de juicios necesarios para saber eso (en las economías modernas su número tiende a infinito). Además atenta contra varias libertades para proteger las posiciones de los ya establecidos. Atenta contra la libertad de los consumidores a elegir entre el máximo de opciones posibles. Atenta contra la libertad de las empresas de introducirse en el mercado que considere adecuado y atenta contra la libertad de cualquiera que quiera invertir en un sector en el que cree que puede sacar un legítimo beneficio (aunque después los efectos sean los contrarios y pierda dinero, eso es su responsabilidad).
Por cierto. Recordemos que este hombre que cree saber cómo debe funcionar el sector de las telecomunicaciones se dio un batacazo cuando fue incapaz de analizarlo y se pegó un batacazo con la creación de Alua, una empresa de banda ancha con tecnología óptica.
Escrito por Antonio Jose Chinchetru a las: 1 de Junio 2004 a las 10:10 AM





