17 de Marzo 2005
¿Defensor del pueblo? Nuevo ataque a la libertad en la Red
La principal función –puede que en realidad la única– del Defensor del Pueblo es proteger los derechos de los ciudadanos frente a los abusos por parte del Estado (en todos sus niveles: nacional, autonómico y municipal), algo que parece haber olvidado Enrique Múgica. El ombudsman español ha hecho todo lo contrario: utilizando el argumento la lucha contra la pornografía infantil ha pedido mayores medidas de control sobre lo que hacen los españoles en Internet. Dichas propuestas recuerdan a ciertas prácticas de vigilancia sobre la Red que practican las dictaduras.
Dichas propuestas son:
1/ Retención de datos de tráfico de los usuarios durante al menos un año. La norma europea que autoriza a los Estados a realizar este tipo de control (recogido por la LSSI pero todavía no en práctica debido a la falta del desarrollo reglamentario), permite que los datos se retengan entre seis y doce meses. Múgica quiere aumentar este plazo. Los peligros que para los ciudadanos implican esta media están suficientemente explicados.
Obligación de identificar al usuario de IRC: nuevo ataque al anonimato en la Red. Indudablemente la no identificación puede ser útil para cometer delitos, pero también permite que las personas se expresen con mayor libertad sobre temas sensibles. El anonimato ha existido desde milenios antes de que existiera la Red y su uso histórico ha sido mayormente beneficioso. Sin embargo, Múgica quiere que se entre en el chat con el DNI en la boca.
Obligación de los ISP de denunciar contenidos delictivos existentes en sus servidores: esto entra de la lógica de la obligación que cualquier persona tiene de denunciar la comisión de un delito. El problema es de matiz. Si se limita a la obligación de denunciar lo que se detecte está bien. Si se le exige que vigile es incorrecto. No se puede hacer responsable a los proveedores de los contenidos que alojan o circulan por sus redes (aunque eso es lo que quiere la ministra Carmen Calvo) si no tienen conocimientos de ellos, y estas empresas no deben ser vigilantes de sus usuarios.
Identificación mediante DNI de los usuarios de cibercafés, registrando el equipo utilizado y la franja horaria en que se conectó: Aquí lo del carné de identidad no es en sentido figurado, es totalmente real. Lo que se pretende es justo lo mismo que se hace en China. Los peligros de esta medida para los ciudadanos son los mismos que los de la retención de datos.
Promover en Europa la regulación de las características y el uso que debe darse a todos aquellos sistemas y mecanismos que pueden utilizarse para guardar el anonimato: Llama la atención que casi nadie se haya fijado en este punto, puesto que es clave. Múgica pretende que los Estados definan cuándo y como se puede ser anónimo en la Red. Conociendo a los poderes públicos, estos legislarán tendiendo a reducir esta posibilidad al mismo. Esto implica un gran peligro e inconvenientes para muchas personas que buscan el anonimato de forma legítima. Ejemplos: periodistas que navegan por páginas de personas o grupos sobre los que quieren informar, organizaciones judías que investigan el contenidos de sitios nazis, abogados de víctimas del terrorismo que preparan denuncias contra grupos terroristas…
Puede ser que Enrique Múgica se haya equivocado, pero también es posible que estemos ante una ofensiva coordinada de Gobierno, instituciones del Estado y entidades de gestión como la SGAE contra Internet, puesto que atenta contra sus intereses el margen de libertad que la Red otorga a los usuarios.
Escrito por Antonio Jose Chinchetru a las: 17 de Marzo 2005 a las 09:31 PM





