
7 de Junio 2005
Prohibiciones, videojuegos e Internet
A continuación reproduzco un mensaje enviado por un lector a Libertad Digital referido a un artículo que escribí en octubre del año pasado. Me parece un texto, el del lector, de una claridad meridiana y muy acertado. Agradezco a Carlos Alberto García el que me haya autorizado a reproducirlo en esta bitácora.
He leído, con particular interés, el articulo de José Chinchetru Prohibido disparar acerca de la resolución del tribunal de Berlín consistente en la prohibición de comercializar videojuegos que puedan contener escenas de muertes violentas o donde los jugadores se disparen los unos a los otros.
Quiero aclarar que soy médico en un dispositivo de emergencias, asiduo conocedor de los momentos más graves entre la vida y la muerte, conocedor de las patologías más urgentes, apasionado de la vida humana... y jugador habitual de "Delta Force".
Quiero decir que no por haber jugado con juegos de contenido más o menos violento y haber sido fan del Mazinger Z me he hecho mejor o peor, sino que mi personalidad y valores vienen dados por algo mucho más elemental y que últimamente parece olvidado: la educación que recibí de mis padres.
De todas formas no voy a entrar en el debate sobre la violencia y su realidad antropológica en los videojuegos y la televisión, ya que el tema da para mucho, sino en la idiotez de la resolución judicial y su inutilidad.
Una parte cada vez más creciente del comercio mundial se realiza por Internet.
La industria discográfica sabe que los DVDs y los CDs están condenados a la extinción inmediata. El usuario quiere su música personalizada, es decir, esta canción sí, pero esta no, así que toma de Internet la que le interesa y el mismo se confecciona su propio CD, incluyan, para no muy tarde el cine vía Internet y tendrán una idea mucho más aproximada.
Súmenle a esto la ausencia de fronteras comerciales y la libre circulación de personas y cosas dentro de la unión y saquen sus propias conclusiones.
¿Quién va a impedir que mi amigo Karl me pida que le compre el juego en España y se lo envíe por correo?
¿Cómo van a impedir mi amiga Irina se descargue de la página de Microsoft a través de su línea de fibra óptica el juego completo y lo pague a través de la red, si de hacerlo eso va contra la misma carta fundacional de la unión europea?
¿Cómo me van a impedir que me enganche vía Internet con mi grupo de vuelo virtual y pueda competir con mi amigo Karl a los mandos de mi F-18 simulado?
Mala cosa es que los jueces hagan política, mal esta en que caigan en la trampa de lo políticamente correcto, pero esto es pura y simplemente un brindis al Sol... por no decir una estupidez.
Cordialmente
Carlos Alberto García Martínez
Escrito por Antonio Jose Chinchetru a las: 7 de Junio 2005 a las 05:08 PM





