5 de Julio 2005
Formatos informáticos y el Estado, elementos para el debate (II)
A continuación reproduzco, como ya hice en mi anterior post, un correo electrónico enviado por un lector respondiendo a mi artículo Fundamentalismo del software libre. Por petición expresa del autor del mensaje no haré pública su identidad.
Aprovecho para dar las gracias a todos los que han respondido, a través de esta bitácora o por correo electrónico, a mi último artículo de Libertad Digital. En general se lo han hecho con gran educación, presentando argumentos y mostrando elementos que no tuve en cuenta a la hora de escribir dicho texto. Para todos ellos, muchas gracias (aunque no para los escasos cafres que han optado por el insulto).
Tengo que decir que me agrada que un artículo mío haya generado al menos cierto debate público (aunque haya sido reducido) sobre una cuestión que no es en absoluto menor. Por eso, de nuevo, mis agradecimiento a todos los que han respondido y aportado argumentos.
Y ahora reproduzco el mensaje al que me refería en el primer párrafo:
Hace algunos años pedía yo en mi entorno informático del MAP que en lugar de preocuparse de buscar software libre empezaran por buscar estructuras de comunicación estándar, que se crearan las normas de comunicación con la Administración según "formatos de datos", de forma que se definieran las estructuras en textos, datos e imágenes por lo menos en una primera aproximación para continuar luego con más calma con otros formatos como video y similares menos comunes por entonces y por tanto menos urgentes. Proponía incluso que se hablara con las principales casas generadoras de software para llegar a un acuerdo con ellas con el fin de no "molestar" al mercado libre pero también que se estudiara la posibilidad de llegar a acuerdos dentro de programas I+D con universidades para generar el software mínimo necesario para generar esos ficheros "normalizados", software que sería de libre distribución, incluso desde páginas de la Administración. Sigo creyendo que eso es más importante y básico. Si se crean las normas y se proporcionan medios, luego que sea el usuario el que se quede con un medio u otro a su elección o comodidad (muy importante esto de la comodidad).Escrito por Antonio Jose Chinchetru a las: 5 de Julio 2005 a las 11:32 AMLa postura que comentas en el artículo que cito en el asunto es justamente esa. No se puede imponer al ciudadano un software pero sí se puede imponer un mecanismo normalizado. Circular por la derecha – Enviar textos con un determinado formato.
Hacienda tiene su propio formato de datos, cada banco se inventa el suyo propio, me parece correcto, pero la Administración, como núcleo de gestión de la sociedad debería tener uno propio y general, cómodo (que pudiera generarse con casi cualquier software) y único.
La libertad no tiene nada contra la dirección, que es un control positivo, sino contra el control negativo representado por la prohibición o la imposición.






