
10 de Julio 2006
Una condena insuficiente
De vez en cuando en las instituciones de la Unión Europea se dicen o, incluso, se hacen cosas sensatas. El Parlamento Europeo ha condenado "las limitaciones relativas al contenido de Internet" que ejercen ciertos regímenes autoritarios. Además ha dado un tirón de orejas a las empresas, tanto de los Estados miembros como estadounidenses, que colaboran con la represión de la libertad en la Red ejercida por esas tiranías. Ya puestos, podrían haber censurado también la complicidad con las citadas dictaduras por parte de otras instituciones comunitarias y de los poderes públicos de cada uno de los Veinticinco.
Cuando la Eurocámara muestra su preocupación por la participación de determinadas compañías cita de forma específica, entre otras, a la francesa Wanadoo por participar en el lanzamiento del servicio de banda ancha en Túnez, cuyo Ejecutivo ha decidido "hacer inaccesibles todos los sitios de la oposición". Ya que deciden hablar del país norteafricano, podrían haber denunciado la participación de todos los miembros de la Unión en la segunda fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, que se celebró allí. No lo han hecho. Cuando tan indigna reunión tuvo lugar, el menos extenso de los Estados magrebíes ya tenía un historial represivo tan abultado como para que Reporteros Sin Fronteras le incluyera en su "Lista negra de los 15 enemigos de Internet".
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