
6 de Noviembre 2006
Desfachatez bruselense
Si no tuviera un ligero tufillo a formalismo obligado por las circunstancias, el llamamiento de la comisaria europea de la Sociedad de la Información y Medios de Comunicación, Viviane Reding, para que no se restrinja la libertad de expresión online y no se ejerza la "ciberrepresión" sería digna de elogio. Pero como uno ya conoce a los burócratas, el sentimiento que le embarga es el de la indignación. No es que las autoridades bruselenses o de los estados miembros de la UE se parezcan ni de lejos al Partido Comunista Chino o a los jerarcas del castrismo. En absoluto. Pero tampoco están en condiciones de ir dando lecciones morales a nadie.
Para empezar, Reding ha hecho estas declaraciones en una reunión producto de una Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información que fue un insulto a todos los que creen en la libertad en Internet. No sólo tuvo como una de sus dos sedes a un país, Túnez, cuyo gobierno tiene la fea costumbre de encarcelar internautas que se atrevían a criticarle. También sirvió para que, en su primera fase, dictadores de diverso signo se quedaran a gusto atacando la libertad de expresión y a las democracias. Por supuesto, los veinticinco acudieron a estos encuentros sin protestar demasiado alto, no fueran a molestar a tiranos varios.
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