
26 de Febrero 2007
¡A la cárcel por islamófobo!
El egipcio Abdel Karim Nabil Suleiman es un hombre valiente. No tiene otra denominación quien, en el Egipto de Hosni Mubarak, osa criticar a través de su bitácora al presidente, las autoridades de la sacrosanta Universidad de Al Azhar y el comportamiento de los musulmanes durante el enfrentamiento entre cristianos y mahometanos en Alejandría en 2005. Todo ello, que para cualquiera con un mínimo de respeto a los más elementales derechos de las personas no es más que el libre ejercicio de la libertad de expresión, le ha valido ser condenado a cuatro años de cárcel.
Indudablemente el título de este artículo es irónico. Abdel Karim no es islamófobo, es un musulmán crítico con su religión y con el comportamiento de algunos de sus seguidores y dirigentes. Sin embargo, entre las acusaciones presentadas contra él, y por los que se le ha condenado, está precisamente el de insultar a la fe mayoritaria en su país. La totalidad de los cargos fueron: difundir datos y rumores que dañan la seguridad pública, difamar al presidente de Egipto, incitar al odio y al desprecio para derrocar al régimen, incitar al odio al Islam, infracción de los estándares públicos de paz y, por último, dañar la reputación de Egipto destacando y difundiendo en público aspectos inadecuados.
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