
29 de Octubre 2007
Arrivederci, libertà
El primer ministro italiano, Romano Prodi, y su subsecretario, un tal Ricardo Franco Levi, preparan una de las leyes sobre Internet más liberticidas de las que se tengan noticia en Italia. De salir adelante, supondría el fin de buena parte de la Internet italiana. Esta quedaría reducida a las empresas con capacidad de pagar a una compañía editora (o registrarse como tal) y a un periodista y a las bitácoras u otros tipos de web de profesionales de la comunicación dispuestos a pagar un impuesto. Además, la Red transalpina podría ir olvidándose de la existencia de foros y de comentarios de los lectores.
La ley Prodi-Levi contiene varios puntos contrarios a la libertad de la Red. En primer lugar, el creador de cualquier web debe registrarla en el equivalente italiano a la CMT, obtener un certificado y pagar un impuesto aunque no tenga fines comerciales. Así, mientras que en el resto del mundo crear una bitácora puede ser algo que ocupa apenas unos minutos (utilizando servicios como Blogger, por ejemplo) y no cuesta dinero, en Italia puede convertirse en un proceso largo y engorroso al tener que enfrentarse a la burocracia al mismo tiempo que caro por tener que hacer frente a imposiciones fiscales.
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