28 de Septiembre 2004
Sobre Stallman y el software libre
El siguiente texto es la respuesta que he enviado a un lector, cuya identidad escondo para evitarle posibles problemas, que me escribió un mensaje referido a mi artículo Stallman odia la libertad.
Estimado amigo:
Quiero empezar agradeciéndole que sea la primera persona que se molesta en escribirme un mensaje, y además muy correcto, para puntualizar mi último artículo. He visto que se ha desatado contra mí, y contra el periódico con el que colaboro, una campaña de ataques en diversos sitios españoles y suramericanos a raíz de dicho texto. Por eso agradezco que alguien se moleste en ponerse en contacto conmigo en vez de insultarme y tergiversar todo lo que yo he escrito.
Creo que las reacciones son excesivas y en algún caso responden a intereses bastante diferentes de los de la defensa del software libre. Yo no estoy en contra de este, todo lo contrario. De hecho, en el polémico artículo digo sobre la apuesta de Lula por este tipo de software: "Esto es algo que hay que celebrar siempre que se refiera a su uso por la Administración pública". Lo único que critico es que se imponga su uso a particulares y la sociedad civil. Si alguien celebrara que un gobernante obligara a una organización privada a utilizar Windows también le criticaría duramente, pues sería igual de totalitario.
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23 de Septiembre 2004
Stallman odia la libertad
El software libre se fundamenta en cuatro libertades. La primera de ellas, denominada "Libertad cero", consiste en "la libertad de usar el programa, con cualquier propósito". Esto es perfecto si se aplica una condición, que exista la "libertad de no usar el programa". En el momento que esto no es posible deja de haber libertad.
Richard Stallman, al que en justicia hay que reconocer como uno de los padres del software libre, se ha convertido en un totalitario. El Proudhon de la informática acaba de demostrar que odia la libertad en esta materia. Celebra que los gobiernos recorten la capacidad de decisión de la sociedad civil si lo hacen para imponer la visión del mundo que él defiende. Ha encontrado el aliado perfecto en en presidente brasileño, Lula da Silva. El populista mandatario suramericano ha hecho una fuerte apuesta por el software libre en su país. Esto es algo que hay que celebrar siempre que se refiera a su uso por la Administración pública. Sin embargo, cuando se le impone su uso a organizaciones privadas se está coartando la libertad, aun cuando se haga en nombre de esta última.
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16 de Septiembre 2004
¡Qué buena es la interné!
La mascota elegida en tiempos de Anna Birulés para ser la imagen de la iniciativa Internet para todos era bobalicona e infantil. Lo cierto es que Nicolás, ese ratón que para el gran público resulta tan desconocido como el programa al que representa (sigue en marcha), resultaba poco madura y simplona debido a su propia naturaleza. Es difícil encontrar una mascota de cualquier evento que no lo sea, tan sólo hay que pensar en el Naranjito, Coby o Curro (no nos referimos a Moratinos), por citar unos ejemplos españoles. Al menos el roedor ciencio-tecnológico tiene cierta relación con lo que trata de promocionar, este animal remite al ratón que forma parte del ordenador de cada usuario.
El Ministerio de Industria y varias cosas más ha decidido superar esa etapa de infantilismo en la imagen y ha decidido pasar a una nueva: la "España cañí" del 600 y el pluriempleo será la nueva marca visual del desarrollo tecnológico en España. Nadie peor para promocionar el uso de Internet en estos lares que la televisiva Familia Alcántara.
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15 de Septiembre 2004
8 de Septiembre 2004
Con la CMT a otra parte
Resulta interesante que una de las decisiones más rápidas que ha tomado José Montilla en el terreno de las Telecomunicaciones no haya sido en el ámbito de las regulaciones o de las infraestructuras. Por el contrario, una de las primeras medidas por él anunciada ha sido el futuro traslado de la sede de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CMT) a Barcelona. Se plantea una doble cuestión. ¿A qué debe esta mudanza? ¿Por qué a dicha ciudad? Esperemos que no se deba tan sólo a que el ministro de Industria es catalán.
En la actualidad, a un organismo de este tipo no debería afectarle el lugar en el que tiene su sede, con lo cual carece de sentido que esta se traslade. De hecho, dicho cambio no va traer beneficios y si va a generar muchos inconvenientes. En primer lugar, a las arcas del Estado. La mudanza no sale gratis, hay que pagarla. Al traslado de todo tipo de materiales, expedientes y demás cosas que se tengan que trasladar a Barcelona hay que sumar la instalación de sistemas de seguridad y todo el acondicionamiento del edificio en el que se instale la institución.
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