
31 de Enero 2006
¿IVA del 7 por ciento? Se quedan cortos
Ha aparecido en la Red una nueva e interesante campaña, destinada a pedir que el IVA de las conexiones a Internet se reduzca del 16 al 7%. Sinceramente, me parece muy buena iniciativa pero se quedan muy cortos. Al igual que Montse Doval, desde hace tiempo yo defiendo que en la Unión Europea se imite a EEUU y podamos disfrutar de conexiones libres de impuestos.
30 de Enero 2006
No a la censura contra la Cadena Ser
Si esto es cierto, lo que conociendo a los políticos españoles es muy posible, hay que denunciarlo. El Ayuntamiento de Murcia no tiene derecho a impedir que sus empleados accedan al sitio web de la Cadena Ser mientras sí pueden visitar los de otros medios de comunicación. Ese comportamiento es liberticida y por lo tanto totalmente reprobable.
Google, víctima y cómplice
Google, la compañía que presume de tener el “Don't be evil” como lema corporativo informal, se ha convertido en el objeto de crítica de todos los defensores de la libertad de expresión en Internet al acceder a las exigencias de control y censura de la dictadura china. La misma empresa estadounidense que no duda en enfrentarse al ejecutivo estadounidense hasta el punto de hacer subir varios grados el siempre caliente debate sobre la privacidad on line, cede ante el Gobierno de Pekín para poder mantener sin problemas su presencia comercial en el gigante asiático. La primera reacción de cualquier persona decente ante esto es el enfado, la indignación más absoluta. Sin embargo, después debe venir la reflexión.
Una cuestión fundamental es el por qué de tan diferente comportamiento en cada país. La respuesta fácil, y además en gran medida cierta, es que Google no quiere perder los beneficios económicos de estar presente en el mercado chino. Sin embargo esto sólo explica el motivo por el que se pliega a las exigencias de la dictadura de Pekín, mientras queda sin responder por qué no cede de igual manera ante los requerimientos de Washington. Para comprender la causa real basta con distinguir entre los sistemas políticos y económicos de Estados Unidos y el gigante asiático.
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Nota: Ante la cantidad de respuestas con spam que aparecían en esta entrada, he decidido cerrarla a los comentarios.
23 de Enero 2006
El quiero y no puedo europeo
La obsesión de los políticos europeos con Google resulta patética y paleta. Comandados por Jaques Chirac en todo lo que supone plantear "alternativas" al dominio de la compañía estadounidense, muchos dirigentes de los diferentes países del Viejo Continente demuestran un constante "quiero y no puedo" en un ámbito que está claro que no comprenden en absoluto, Internet.
El secreto del éxito del gigante on line no es otro que su buen funcionamiento, el dar a los usuarios lo que buscan. El masivo uso del buscador y de todas herramientas creadas a su alrededor no es producto de una intervención política, de hecho (con la triste excepción del caso chino) la compañía es reacia a plegarse a los deseos de los Gobernantes, incluidos los de su propio país. Sin embargo, Chirac y los suyos apuestan por todo lo contrario y desde sus despachos impulsan supuestas y posiblemente erróneas "alternativas". Deben de creer que gracias al discurso de "somos europeos" los internautas de este lado del Atlántico van a cambiar el sitio a través del que realizan su búsqueda web. Se equivocan totalmente. El único modo de que el usuario opte por modificar sus hábitos es darle algo mejor que aquello a lo que está acostumbrado.
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10 de Enero 2006
EEUU contra el anonimato en la Red
La competición entre EEUU y la Unión Europea por imponer la legislación más liberticida en el ámbito de Internet es dura, si bien desde mi punto de vista hasta estos momentos van ganando los Veinticinco. Sin embargo, en Washington se han sacado de la manga una ley que pone el marcador muy cerca del empate (la retención de datos europea es muy difícil de igualar). La nueva norma impone multas o incluso prisión a los autores de mensajes anónimos "molestos". Eso sí, tiene su toque de correción política, puesto que se incluye dentro de una Ley de Violencia contra las mujeres (tal vez puedas estar tranquilo si insultas a un hombre pero no si contestas a una mujer algo que no le gusta). En concreto, el artículo en cuestión dice:
"Quienquiera que utilice cualquier dispositivo o software de telecomunicaciones u otro tipo de comunicación en el ámbito total o parcial de Internet sin revelar su identidad y con la intención de molestar, abusar, amenazar, o acosar a cualquier persona será multado bajo el título 18 o encarcelado por un período no superior a dos años, o ambos".
Bien que se persiga a quien moleste, amenace o acose a cualquier persona, lo haga desde el anonimato o dando su nombre, pero lo de "molestar" es demasiado ambiguo y abre la puerta a que alguien pueda ser condenado, por ejemplo, por llevar la contraria al autor de un blog en los comentarios de una bitácora. Siempre que no de su nombre, claro. El anonimato ha existido siempre, y en numerosas ocasiones es lo único que permite que alguien se exprese con libertad. El abuso que algunos hagan de él no debe significar la persecución de todos aquellos que hagan declaraciones "molestas" pero no delictivas sin dar su nombre.
Ha sido el legislativo estadounidense el que ha aprobado esta terrible e indignante norma, y su presidente quien la ha refrendado. Pero a este lado del Atlántico tenemos personas a las que les gustaría que se aprobaran normas similares o incluso peores. Sólo en España tanto la SGAE como el Defensor del Pueblo han pedido que se limite o se prohíba cualquier tipo de anonimato (incluida la navegación con sistemas destinados a no ser identificados).
Pero no son los únicos. Los enemigos del anonimato están entre los propios usuarios de Internet. Veamos algunas de las "lindas palabras" que dedica a este tema Enrique Castro:
"Por que el principal enemigo de la todavía teórica e-democracia es precisamente el amparo del anónimato que existe hoy en Internet. Es como si volviésemos a la época de " sainetes, capa y espada", ¿ o quizás es el actual momento de la blogosfera? Y no hablo de una cuestión técnica, hablo de una cierta corriente cultural existente, que ampara e incluso defiende el anonimato en internet, como forma de libre expresión ¿?.El peligro a mi juicio de esta posición, es que cualquiera puede (adoptando múltiples y dudosas personalidades virtuales) manipular la información. Dar una visión irreal de lo que se está opinando, y en definitiva ofrecer una imagen muy poco seria y rigurosa del fenómeno blog o bitácora. Por que en cualquier debate, foro, red, creo que casi todo el mundo le gusta leer y ser leído, y al tiempo tener una impresión lo más certera de que lo expuesto obedece a la realidad, siendo el blog, el foro, la red el medio técnico / difusor de la información".
Si a los anteriores párrafos sumamos que en un más reciente post (vía Hacia 1984)el mismo autor cita entre las cuestiones que deben legisladas (y que según el quienes se oponen a ello son "neoliberales" tratando de imponer el "pensamiento único" que se apropian de las señas de identidad de la izquierda) el anonimato, pues la idea está servida. Castro debe de estar encantado con la nueva ley en EEUU.
Muy mal el legislativo y el Gobierno de Estados Unidos. Han aprobado una nueva ley liberticida. Muy mal también quienes pretenden imponer en Europa en general o en España en concreto normas similares. Los amantes de la libertad no debemos bajar la guardia.
9 de Enero 2006
Amnistía Internacional contra los padres
La obsesión de Amnistía Internacional (AI) con los videojuegos así como su descarado desprecio hacia la capacidad de los padres para educar a sus hijos termina resultando irritante. Por tercer año consecutivo la conocida organización arremete contra el software de entretenimiento, pretende que el Estado lo controle y olvida que los progenitores tienen un papel fundamental a la hora de controlar el ocio electrónico de sus hijos.
Ya el subtítulo del intervencionista informe es significativo: "La protección de los derechos de la infancia está en manos de la voluntariedad de las empresas que comercializan los videojuegos". No es cierto, dicha protección está en manos de los padres. Son estos los que tienen la responsabilidad última de decidir qué título compran a su hijo y cual no, así como de supervisar que los juegos con los que se entretienen los niños y adolescentes son los adecuados para su edad. AI les niega esa posibilidad y aboga por una mayor intervención estatal en esta materia. Llega a pedir cosas tan absurdas como que se prohíba que un juego y sus expansiones tengan diferente clasificaciones de edad, y pone como ejemplo de lo que según esta organización no tiene que ocurrir a "Los Sims".
2 de Enero 2006
Panda de salidos
Según las estadísticas del buscador Google, la mayor parte de los internautas está más interesada en encontrar información, seguramente fotos, de Janet Jackson (algo habrá influido en ello su famoso pecho rebelde), Britney Spears, Angelina Jolie o Brad Pitt (las chicas también navegan) que en conocer que ocurrió con el huracán Katrina o el Tsunami asiático. Resulta que, con datos en la mano, la Red está plagada de salidos, más interesados en ver bonitos cuerpos que en saber que es lo que ocurre en el mundo, aunque sean tragedias de la magnitud de las antes señaladas.
Quienes defendemos Internet frente a los constantes ataques y críticas desaforadas que recibe desde medios de comunicación tradicionales solemos combatir la imagen de la Red como un espacio donde tan sólo se encuentran contenidos de sexo, posibilidades de estafar o ser estafado y el paraíso de la piratería de música y películas. Solemos recordar que los ya más de mil millones de internautas existentes en el mundo tenemos a nuestra disposición –con la ventaja añadida de que no tenemos que movernos de casa, el despacho o el aula– más conocimientos de los que pueda albergar cualquier enciclopedia. También insistimos en que podemos informarnos de los acontecimientos de actualidad prácticamente según ocurren y en medios de comunicación de cualquier país del mundo. Muy acertado Luis Ignacio Parada, cuyo aprecio por el ciberespacio no era conocido, cuando sentencia en las páginas de ABC que "puede que no seamos más felices que nuestros ancestros. Pero deberíamos serlo. Porque tenemos el mundo –la información, la comunicación, la cultura– a un simple golpe de clic".
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